miércoles, 20 de mayo de 2015

Los relojes de la Catedral de Santa Maria (Lugo) 2ª par.


 Torre del Reloj y las Campanas






El reloj del Capellán

Matías  Fernández de Lozoya  fue bajo cuenta y riesgo el encargado por el Cabildo de realizar el nuevo reloj para la torre , y a nuevos tiempos , nuevas exigencias ; el reloj  debería ser diseñado para ocho días cuerda , horas y cuartos , debería a su vez aprovecharse el hierro del reloj de Lombardero  e instalarse dos campanas ( horas y cuartos) que deberían estar sincronizadas con el mecanismo del reloj de la torre y sonar los tiempos al unísono  sobre el altar de San Antonio ( interior del templo) .

 El veintitrés de noviembre de 1779, un año después del encargo,  el reloj del Capellán  estaba funcionando.

 De la documentación también se desprende la desconfianza que el Cabildo tenia al suponer que el Capellán , no era un experto en relojes , y  señala nuestro autor ,que así se deja reflejar en las actas del contrato .Un año estuvo en funcionamiento el reloj a modo de pruebas, así que el Capellán pidió su reconocimiento como artífice relojero, cuestión que fue avalada por el cura Ladrillo , un docto en materia de construcción de relojes , y que hemos de añadir que aun hoy existen en casas particulares conformando un  pequeño inventario de la relojería gallega.

 Don Francisco Méndez y Neira de Saavedra era el nombre del famoso cura Ladrillo, natural de Santa María de Ramil , ayuntamiento de  Castro de Rey; aprendió el oficio de relojero , en el taller del oficial armero José Díaz Rosón , natural de Becerrea


 El cura Ladrillo, no pudo supervisar los trabajos del Capellán, por que la enfermedad se lo impedía,  en su ausencia tuvo que avalar y acreditar  el trabajo del Capellán, su sobrino,  Francisco Javier Vélez  “No menos diestro que el tío , en materia de Reloxeria” que cobro dos onzas de oro por su labor de inspección y acreditación .


Así se abrió paso el Capellán para concluir las obras del interior del templo, instalando las campanas, y una nueva esfera en la torre.


Dicha obra no estaba exenta de dificultades, pues había que perforar los gruesos muros de la fábrica y conectar los sistemas  de sonería del reloj de la torre con las campanas menores sobre el altar. 


El reloj de Antelo


Poco  quedaba  para los artífices  de estas imponentes máquinas  de teñir del tiempo las, la revolución industrial y la marcada decadencia de la ciencia y tecnología española, pronto daría paso a la importación de los relojes, primero estilo London  que es el caso de los relojes de Antelo


El tiempo del reloj de Capellán, marco la llegada de los franceses  a Lugo, no sábenos si también la retirada en el verano de 1809, donde se cambiaron  toques de campanas por estruendos de cañones.

Fue en 1817 cuando estuvo terminado el reloj de Antelo que ascendió a más de treinta mil reales, pagados con satisfacción, pues el reloj era de una extraordinaria calidad.


Andrés Antelo Lamas nació en Ferrol el 27 de mayo de 1774. Inventor, famoso artista y relojero de su época e ingeniero de Marina, construyó los relojes de las catedrales de Lugo (1817) y Santiago (1831), de los monasterios de Celanova (Ourense), Betanzos y Sobrado (A Coruña) y San Julián de Ferrol.

El  vetusto reloj de Antelo estuvo en funcionamiento, hasta que fue sustituido por el Carillón de la casa  “Viuda de Murua”  reloj de mediados del S. XX y que aún podemos contemplar  en la Torre.

Por otro lado aunque desplazado  el reloj de la Catedral de Lugo construido por Antelo ha sido conservado  sin funcionamiento, se encuentra en en la Iglesia de Santiago de Ferrol.




 Para finalizar diríamos que el Cabildo de la Catedral puede presumir de haber sido fiel  y respetuosa con la tecnología española en materia de relojes, todos y cada uno  fueron y son cobijados en la  “Torre de los Signos” 


  El ultimo  y que cierra el capítulo  de los relojes mecánicos  también cierra el estudio profundamente documentado de Don Adolfo de  Abel Vilela.

El modelo Carillón de la” Viuda Murua” , fue el colofón de los relojes mecánicos también el cenit , a partir de mediados del siglo pasado los mecanismos de engranajes fueron sustituidos por  nuevas tecnologías , estas nuevas tecnologías en su mayoría de importación  resultarían más cómodas, y como toda nueva tecnología, iría desplazando la mano de obra, incluyendo a sus cuidadores .



Antigua casa Murua ( Vitoria- Gasteiz )
 
Probablemente en las actas capitulares, en los documentarios de la Catedral también dejaron de escribirse los percances de los relojes y las campanas, cambiando sonidos y movimientos artísticos - artesanales   por interrupción de circuitos eléctricos.

Casi seguro en un futuro, los historiadores e investigadores tengan que buscar el un cd- Ron lo escrito en el tiempo, pero casi nadie podrá admirar y conocer la complejidad de estos mecanismos en pleno funcionamiento, no ser que todos entendamos las miradas que el legado nos ofrece.


El reloj de la “Viuda Murua”


Caja o bombo musical asociado al reloj



 Esfera con propaganda de la casa Pagán


domingo, 12 de abril de 2015

Los relojes de la Catedral de Santa Maria (Lugo) -Galicia- (Iºparte )



 Los relojes de la Catedral de Lugo aparecen bien documentados  en un estudio de  Adolfo de Abel Vilela,  este estudio  titulado “La Torre  y los relojes de la Catedral de Lugo”, nos acerca a la existencia de los maestros relojeros, sus contratos y sus obras.
Estas referencias son clave a la hora de elaborar un índice de artistas y desde luego desde el punto de vista de la evolución de la relojería en tierras españolas, no lo es menos.

La torre de la fachada norte de la Catedral Santa María de Lugo se modificó  a mediados del siglo XVI, siendo uno de los objetivos, la colocación del primer reloj de la ciudad para servicio púbico. Esta modificación fue llevada a cabo por el maestro de obras Gaspar de Arce  Solórzano, “el viejo” natural de Siete Villas de Trasmiera (Cantabria) que convirtió la  Torre de los Signos en la Torre de las Campanas y el Reloj

Hemos de mostrar una especial atención a la denominación de la  “Torre de los Signos”·  como interpretación a la lectura del paso del tiempo  con relación a  las estrellas, pues en ella estaban grabados los signos zodiacales.

Por el año 1570 comenzaron las obras de la torre, siendo el relojero Baltasar Ruiz el  que habría de construir y colocar el primer reloj.
En los planos de Gaspar de Arce, constan un alzado y una sección del cuerpo alto de la torre correspondiente al sitio donde hoy se encuentran las campanas. También se encontraban los ojos de buey donde se colocarían las esferas del reloj

El reloj de Baltasar Ruiz o Roig.

Debió ser un reloj de herrero de una sola manilla, en factura de hierro dulce que haría tocar las horas en una campana situada en la linterna  y fundida en 1577

 
De este reloj se cree que funcionó durante ciento ochenta años., sin duda debió ser reparado por varios herreros y cerrajeros, según consta en la documentación que hace referencia a innumerables apellidos. Claro es y no ponemos en duda que estos relojes carecían de cualquier sistema de regulación por lo que sus constantes averías eran el producto de la tecnología de la época.
Hay algunas cuestiones que són relevantes y que nos indican que tiempos deberían marcar estos antiguos “reloxios”. Estas cuestiones están descritas con precisión en la documentación que utilizo nuestro historiador; se refieren al toque de campanas que debía realizar el artilugio y que hoy serian imprescindibles si tuviésemos que encarar  una restauración  rigurosa.
Así se apunta claramente” que en el día nueve de marzo de 1579 se nombra a los Arcedianos de Abeancos y Deza para tratar con el Obispo y el Ayuntamiento sobre  los toques que debería realizar el reloj, acordando  que la campana del reloj , taña a prima tres o cuatro días para ver cómo suena”
Otra manifestación del cuidado que se ponía en estas obras , es el convenio de realizar una esfera que  señalara las doce horas , debería realizarse en cantería  y rellenando las letras o números, de latón posteriormente dorarlas a fuego, el campo de la esfera ha de ser azul fino y el borde tallado, al óleo de color negro

Un total de cinco relojes, parece que existieron en la torre,  siendo este de Baltasar el primero   que duró más de ciento ochenta años, según nos narra el historiador, no sin antes poner en dudas si este fue sustituido por otro realizado por   otro de los relojeros contratados  en el tiempo que se construyó la segunda campana o campana de los cuartos (1725) y que marca un antes y un después en la evolución de los relojes de torre .
De las actas se desprende la contratación de un relojero Vizcaíno, pero no menciona el nombre, así que es probable que añadiese el sistema de los cuartos  para dar sonoridad a la campana de Francisco Palacio  (Güemes) aunque ciertamente no consta en ninguna documentación y todo apunta a que fue el reloj de Lombardero el que habría de sustituir al relox de Baltasar Ruiz.



El reloj de Lombardero

Juan Antonio Fernández  Lombardero es considerado junto al cura Ladrillo, los máximos representantes de la relojería artesanal gallega del siglo XVIII.
Tenemos que fijarnos en este relojero Asturiano y cuyos antepasados descendían de Vizcaya , como uno de más firmes opositores a la entrada de la relojería de importación., construyendo sus propios  hornos para la fundición de metales y  talleres de laminación y ajuste en el centro de Asturias , con esto pretendía evitar la entrada de relojes tipo "London"que llegaban por los puertos de Asturias y Ribadeo.

En 1760, el reloj estaba terminado, duro treinta y cinco años, dicen que por los malos fundamentos de construcción (suponemos que las ruedas dentadas no eran de bronce)

jueves, 29 de enero de 2015

Relojes de la Catedral de Toledo II

El segundo reloj del que tratamos, es sin duda el reloj español de torre más importante. Esta firmado en 1792 por nuestro compatriota Manuel Tomas Gutiérrez
 El reloj sale al exterior por la puerta de la Feria, tiene una sola aguja que señala la hora por su posición teórica entre cuartos, aunque en el interior nos señala los minutos.


 Su esfera interior es de gran tamaño, estilo plateresco, en madera dorada, por encima podemos apreciar las figuras autómatas 


 La esfera de la maquinaria es totalmente calada y sus agujas filigrana gruesa, por decirlo de algún modo. La estructura superior de la jaula esta rematada con cuatro copas de bronce dorado, soporta un baldaquino sobre el que posa “Cronos” .


El reloj esta rematado con dos alegorías de las estaciones del año. Se encuentra alojado en la misma cámara que estuvieron los anteriores relojes (algún documento afirma que los hubo desde el siglo XI) Esta cámara se podría decir que es digna del reloj de Manuel Gutiérrez, adornada con molduras doradas y coronado por una preciosa cúpula sobre la maquina; atraves de los cristales pueden verse las pesas y la péndola real del reloj.


 Hay una inscripción que nos recuerda:
 OMNIA METITUR TEMPUS, SED EGO METIOR IPSUM, ARTIFICIS FRAGILI MACHINA FACTA MANO 
Su esfera exterior es de extrema sobriedad, cosa que contrasta con el estilo plateresco que se desborda en la esfera del interior, esta última de mármol rodeada de granito gris, es de una sola aguja como hemos comentado. El campanario. hoy inexistente acogió las campanas de las horas, que procedida del convento de Carmen Calzado, fundida en 1677. La campana de los cuartos pertenecía a la parroquia de San Justo, fundida en1740. Este reloj se construyó para doce horas cuerda, estimamos que fue algo que debió ser exigencia al ilustre relojero, más en la “restauración” de 1881 se le doto de 24 horas cuerda sin más que ahondar el foso por donde habrían de circular las pesas. Encima de la esfera hay una hornacina que da cobijo a dos figuras vestidas de época de Carlos V con sus clavas o mazas en aptitud de golpear las campanas; estos autómatas dejaron de cumplir su función en época de las reformas conciliares. Luis Montañés Fontela ya nos avanza en la época de su estudio sobre esta pieza (1965) hoy en día está perfectamente contrastado.,que dichas reformas conciliares , no solo afectaron a los toques de campanas litúrgicas sino que alcanzo a todos los relojes de interior de catedral, que contasen con autómatas , particularmente durante el seiscientos . Según el historiador Italiano Antonio Simoni , al que alude Montañés Fontela “ En momentos de estricta observancia estos relojes (refiriéndose a los de cimbalillo ) dejaron de contar con el favor de los sacerdotes” , que se lamentaban , por distraer más que por edificar a los fieles”. Confirmado también por el investigador Irlandés Colín J, Roob.


 Esta pequeña edición, no pretende igualarse ni mucho menos al amplio estudio sobre este tema, realizado por Luis Montañés, pero si pretende realzar y también cuestionar algunas de las reseñas que nos aporta, sobre su futura restauración. Pero esto forma parte de los Estudios de Restauración de los Relojes de Catedrales
 No obstante en pleno siglo XXI, y dado los grados de profesionalización exigidos para la intervención de los bienes culturales en general, resulta extraño que no se halla aun decidido por un Centro de Referencia Nacional o Internacional, cuestión que choca frontalmente con el ideario de Unesco, para la preservación estudio e intervención de bienes culturales. Seria a buen seguro una idea que perseguiría hoy en dio nuestro más afamado relojero Manuel Tomas Gutiérrez.

miércoles, 4 de junio de 2014

Los relojes de la Catedal de Toledo -1ª Parte



 Si a los relojes de la  Catedral de Coria, solamente  hemos podido  dedicarle un estudio somero  y con  una sola visión (Técnica) que  ha atendido más a los mecanismos  sus sistema de transmisión y sus constructores,  es debido a la falta de documentación , de la que no dudamos iremos incorporando a medida que avancemos .
los relojes de la Catedral de Toledo por contrario  ,gozan  de abundante  documentación  que fue recogida  por Parro y de cuyas reseñas  no deja indiferente  Luis Montañés Fontela  que con ávida agudeza y sentido  del pensamiento, visto desde la época más reciente .facilita la labor de esta investigación
Lo que sí es bien cierto es que esta autora también hace su propia reflexión, sobre el estado de las cosas.
Ya en entradas anteriores de este blog  ( Escape de retroceso)  y  queriendo dejar de manifiesto las tribulaciones que en aquella época colapsaron y suprimieron  las escuelas de relojería y el avance tecnológico de este arte; hicimos mención de  nuestro ilustre relojero Español  Manuel Tomas Gutiérrez , constructor del reloj de la Catedral de Toledo, así pues pasamos a mencionar algunos datos  característicos de las torres de la Catedral  y posteriormente  la muy ilustrada mención  del Historiador Luis Montañés Fontela
Una de las características que confieren a la Catedral de Toledo, es que cuenta con una única torre, algo poco habitual en el estilo gótico. Entre 1424 y 1888, en el que la Catedral poseyó dos torres, aunque el rango de la principal fuese muy superior al de la segunda.
La denominada Torre del Reloj. Fue  edificada en tiempos de Alvar Martínez en la misma época que la torre principal (1424), fue modificada ampliamente en el siglo XVIII, añadiéndose un cuerpo con campanas y una afilada aguja como remate de la torre.
Se ubicaba junto a la Puerta del Reloj, de ahí su nombre, pues la torre en sí, nunca tuvo reloj. 


En 1888,  fue demolida  por su estado de ruina





La Catedral de Toledo es uno de los conjuntos catedralicios españoles más conocidos internacionalmente. Encierra entre sus muros, fachadas, puerta, capillas, la memoria de gran parte de los acontecimientos religiosos, históricos y políticos que se sucedieron en España, y en gran parte del mundo. Posee la condición de Iglesia  Primada de España por haber sido, y ser, protagonista de todos los acontecimientos que se desarrollaron en España desde su construcción.


 Cuando nos referimos a  la Puerta del Reloj, tenemos que saber  que  también  es conocida como Puerta de la Feria (porque tenía salida o entrada a la zona donde antiguamente en Toledo se celebrara la Feria) o de la Chapinería  y esto para aclarar los muchos nombres que recibe y no dar lugar a dudas sobre el trabajo de investigación al que se refiere Luis Montañés Fontela


                Esta puerta está dividida en dos partes bien diferenciadas, un primer cuerpo, que corresponde con la puerta propiamente dicha, la más antigua de todo (siglo XIV), y un segundo cuerpo encima de la portada de estilo neoclásico añadido posteriormente y que alberga el famoso reloj.

                Sobre este cuerpo de portada, se encuentra el añadido neoclásico (siglo XVIII) realizado por el famoso arquitecto Durango. Esta obra se realizó como medida de consolidación por el mal estado de la piedra en esta parte de la fachada de la Catedral.






Hemos de aclarar y así también lo manifiesta   Luis Montañés que en la Catedral de Toledo  hay dos relojes de Torre , uno realizado a finales del S. XVIII obra primorosa de nuestro principal artífice relojero  Manuel Tomas Gutiérrez y otro reloj que data de 1880 y al que nuestro historiador  apenas menciona por considerar que se trata de un moderno reloj francés  de producción industrial; en cambio para nuestra época y teniendo en cuenta que no se repetirá  la fabricación , no resulta nada moderno y dado que la mayoría de los relojes de torre están en un inusitado abandono no sería correcto  dedicarle unos renglones  a este precioso reloj Morezien cuyo modelo se repite en alguna otra Catedral de España









Modelo  de Pablo Odobey,
Adquirido por el cabildo en 1888
Suena horas,  cuantos,  repetición
Ocho días cuerda





El primer reloj  construido por nuestro más ilustre relojero Manuel Gutiérrez, es el que posee las esfera (Gutiérrez 1792) indicadoras  de las horas al exterior, siendo en segundo el encargado de los toques, asi pues dejamos claro desde el primer momento  cual es el primer y el segundo reloj (Morez 1888)

Puesta la vista en una futura restauración de este bellísimo reloj, no es difícil imaginarse poder seguir los pasos de su historia, no en vano la documentación sobre la que se basa Luis Montañés  data de 1857 fue facilitada por Sixto R Parro , en la obra Toledo en la mano.

No hay párrafo del señor Parro que no sea comentado por Montañés hasta tal punto que en alguna página declara la inevitable fusión con el documentalista, al  que ha convertido en co-autor del estudio sin haberlo pretendido. En todo caso clara defensa de un  artista sin paradón de este arte de la relojería
Algo parecido me ocurre a mí  y a medida que voy leyendo el estudio de Luis Montañés, pienso lo poco cambian las cosas de los profesionales a pesar de los siglos, parecen vivir en un tiempo recurrente, donde las dotes del artista se malentienden ¿será cuestión de mitigar los genios? en fin  merece la pena leerlo y que cada cual saque sus conclusiones

El reloj de la Catedral de Toledo
Por Luis Montañés Fontela




Este reloj que vino a suplantar al reloj de Manuel Tomas Gutiérrez está situado en la torre grande y es en cierta manera responsable de la “mudez” del de Gutiérrez, que  desde entonces funciono a medio gas, inutilizando los elementos que más tarde mencionaremos.
Así pues no cabe duda que el Morez del Jura, realiza solamente una función “sonora” sin duda alojado en una  incomparable caja de resonancia.